Los "Amigos de Siria" muestran precaución

La conferencia internacional del grupo "Amigos de Siria" tuvo lugar en Túnez el 24 de febrero. Se esperaba que se tomaran medidas severas, y quizá, de fuerza contra el gobierno de Bashar el Asad. Sin embargo, todo se desarrolló de forma algo diferente. Los asistentes formaban un grupo representativo: embajadores de más de sesenta países, entre ellos cantidad de miembros de la Liga Árabe, que desempeñan el papel de expertos en el conflicto sirio, y la secretaria de Estado Hillary Clinton.
Los "Amigos de Siria" muestran precaución
Dibujo de Niyaz Karim

Moscú y Pekín rechazaron la propuesta de participación, aduciendo que a la conferencia solo estaban invitados “unos cuantos amigos”, y que faltaban algunos de los verdaderos participantes del conflicto. Los representantes de el Assad no habían sido invitados. De la oposición acudió solamente una delegación formada fuera de los límites de Siria, el Consejo Nacional Sirio (CNS) encabezado por el catedrático de la Sorbona, Burjan Galiun. Otra importante fuerza de la oposición, el Comité Nacional de Coordinación de las Fuerzas de Cambio Democrático, se negó a tomar parte, y culpó a los organizadores de tener extremadas simpatías hacia el CNS. No asistió ningún otro grupo de oposición. Es posible que una representación tan fragmentaria disuadiera a los principales "amigos de Siria" a la hora de tomar medidas extremas en relación a Damasco, medidas que estarían dirigidas a defender sus intereses, aunque hasta ahora no está claro. En primer lugar, no se le niega legitimidad al régimen de el Assad, como ocurrió en su momento con Gadafi. El presidente de la conferencia, el ministro de Asuntos Exteriores de Túnez, Rafik Abdesalem, declaró en la última reunión informativa para la prensa que "la conferencia reconocía al CNS en calidad de representante legítimo del pueblo sirio, pero no en calidad de único representante”. Por otro lado, los asistentes exhortaron que se formase un “gobierno de unidad nacional” con todas las fuerzas de oposición. Al mismo tiempo, se mostraron en contra de que el actual presidente entrara a formar parte de ese gobierno y de que el poder se transmitiera al actual vicepresidente.

 

Por lo visto, quedó claro que mientras no haya unidad en la oposición resulta, cuanto menos, prematuro eliminar a el Assad de su puesto. En segundo lugar, no ha habido propuestas sobre los suministros de armas a las fuerzas de la oposición. El miembro del ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí, Saud al Faisal, declaró en el encuentro con la secretaria de Estado de EE UU: "Armar a la oposición siria es una gran idea, porque deberán protegerse a sí mismos”. Sin embargo, en la Casa Blanca, lo consideraron de otra manera. “La futura militarización de la situación en Siria no representa en el momento actual una actuación política razonable", declaró el vicesecretario de prensa del presidente de EE UU, Ernest Briefing a los periodistas.

Otros influyentes participantes en la conferencia temen que una futura militarización del conflicto pueda “convertirse en una guerra civil en el mismo centro de Oriente Medio”, escribe The Washington Post. En tercer lugar, se determinó que no haya intervención del exterior. Esta decisión la recalcó ante los periodistas el presidente de la conferencia, el ministro de Asuntos Exteriores de Túnez, Rafik Abdesalem, que dijo: "El objetivo principal de la pasada conferencia ha sido la proclamación de la ayuda al pueblo sirio”. Ante lo que subrayó: "Todos los esfuerzos gracias a los logros de este objetivo deben excluir la repetición en Siria de la tragedia, provocada por la intervención extranjera, que ya han sufrido otros estados árabes”. A su vez, en la conferencia se pidió a los dirigentes sirios que interrumpan inmediatamente cualquier tipo de violencia y abran el camino a los suministros de ayuda humanitaria. Los "Amigos de Siria" apoyaron que la Liga Árabe presione para destituir a Bashar el Assad, asimismo pidieron que se intensifique la política de sanciones contra Siria. Todo esto testifica que los "Amigos de Siria", especialmente los principales, tienen todavía un mal presagio de lo que puede ocurrir en el país y en la región en caso de que haya una destitución por la fuerza de el Assad. Por ello, Damasco aún tiene la oportunidad de dirigir los acontecimientos a su favor. El 26 de febrero tuvo lugar un referendum acerca de la nueva Constitución y sobre las austeras reformas propuestas por el régimen de El Assad. En mayo se celebrarán elecciones parlamentarias. El proceso político puede aliviar el clima en el país y crear unas condiciones apropiadas para unas elecciones anticipadas a la presidencia, insinuó el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Guenadi Gatílov. Pero cualquier otro escenario también es muy verosímil. Según Reuters, los partidarios de la oposición siria buscan el camino para el suministro de armamento extranjero. “Traemos armas ofensivas y defensivas…y no es difícil pasarlas a través de la frontera.Vienen de todas partes, incluidos los países occidentalesy no es difícil pasarlas a través de la frontera" – las trae una agencia en nombre de un grupo opositor anónimo. Es evidente que esto ocurre ante la tolerancia de los estados que, de una manera u otra, participan en el conflicto. Tal giro de los acontecimientos solo puede acrecentar el derramamiento de sangre, responsabilidad que automáticamente recae sobre el Assad. En este contexto, el presidente Barack Obama, pronunció la pasada semana la declaración más dura desde el comienzo del conflicto y subrayó: “Seguiremos mostrando presión (sobre Bashar el Assad), y buscaremos todos los instrumentos posibles para impedir el asesinato de personas inocentes en Siria". Tales amenazas, junto con un apoyo activo y de factoal sumunistro de armamento de la oposición, complican hasta el límite el diálogo político con Siria. En estas condiciones, librarse de el Assad y, al mismo tiempo, no permitir el conflicto armado en el interior del país, resulta una tarea extremadamente difícil.


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