Homenaje a Gagarin en la “Noche Internacional”

La Universidad de Belgrano, creada en 1964, es conocida en la Argentina y en muchos países. Cada año a la UB asisten unos 2500 estudiantes europeos, estadounidenses y latinoamericanos. También hay algunos pocos de Rusia. En gran medida esto se debe a la ausencia de convenios de intercambio entre la UB y las universidades rusas.

La universidad organiza cada 6 meses la “Noche Internacional”. Alumnos de cada país presentan un stand decorado y pensado especialmente para la ocasión. Lo que más se ve son banderas nacionales, fotos de lugares representativos, comidas y bebidas típicas. Algunos se animan a mostrar vestimenta y bailes auténticos.

 

 “Hace mas de 20 años las autoridades preparaban los festejos para el aniversario de la Universidad, fundada un 11 de septiembre –explicó Silvia Maggiorini, su organizadora-. Entonces se invitó a los estudiantes de otros países, no tantos como ahora, si querían participar. Era algo mucho más sencillo: no había una fiesta, participaron sólo 4 o 5 stands de países.  Con los años fue aumentando su cantidad hasta llegar a los 13 países que participan este año.

 

En la fiesta, el objetivo es establecer nuevos vínculos con sus coterráneos y también con otros estudiantes, conocer nuevas culturas.  Compartir comidas y bebidas típicas genera un ambiente mucho más distendido que el del aula y ayuda a que los chicos se conozcan más rápido. Los extranjeros se sienten a gusto y pueden mostrar algo de su país a sus compañeros y profesores”.

 

El 15 de abril de 2011 asistí a una de estas noches. Llegué un poco antes para ver el “backstage” y compartir la emoción de los estudiantes preparando sus stands. Fue curioso ver el entusiasmo y las ganas con las que cada uno quería mostrar lo mejor de su patria.

 

El profesor Aldo J. Pérez, vicepresidente de la Gestión Institucional de la UB, inauguró la parte oficial de la noche con una cálida bienvenida y un especial saludo a los alumnos de Japón, solidarizándose con el dolor por la tragedia sufrida por su pueblo. 

 

Con el correr de las horas la fiesta se pobló de profesores, directores de las carreras, alumnos, sus padres y muchos invitados.  Todos disfrutaban de la noche, intercambiando ideas, conociendo los diferentes stands y probando algunas de las bebidas y comidas típicas.

 

Me gustó la alegría y rebeldía de los mexicanos, que ofrecían nachos y tacos con salsas picantes y, como muchos otros, me fotografié con el típico sombrero aludo. En el stand de Francia me sentí en Moulin Rouge, con sus colores llamativos y apasionados. Los chicos de Suecia mostraron su audacia: invitaban con un shot de vodka Absolut y muchos se acercaban a probarlo. De todos modos, el stand que más llamaba la atención era el de Rusia, que por cuarta vez participaba de la fiesta.

 

Surepresentante, Marina Bogoslovskaya, respondió a mis preguntas.

 

¿Cuáles son las claves para que su stand sea uno de los más populares?

 

 “Para los jóvenes argentinos y extranjeros, Rusia es un país exótico. Conocen muy poco sobre él. Siempre presentamos danzas, canciones y comidas típicas. Algunos miembros de nuestro Movimiento Juvenil “Slavianka” y del Centro Cultural Ruso “Nuestra Rus”, alumnos de esta universidad, nos invitan a demostrar que Rusia es un país muy interesante y diferente.”

 

¿Qué prepararon este año?

 

“Se celebra el 50 aniversario del primer vuelo del ser humano al espacio. Este hombre fue Yuri Gagarin, un cosmonauta ruso. Hicimos el stand en su homenaje. Es muy interesante que los universitarios lo conozcan a él y a su historia. Con ayuda y mucho apoyo de la Embajada de Rusia decoramos el stand con sus fotos, folletos en castellano con su biografía y otros catálogos sobre Rusia, con información general. “

 

Además, en el stand había un “samovar”, panqueques rusos conocidos en todo el mundo como “bliny” y una especie de ravioles, los “varéniki”.

 

“El “samovar” tiene té común pero la menta y melisa que traje de la quinta le dan un rico sabor”, dijo Marina. Lo confirmó Daniel, estudiante de 2do año de Económicas.  “Me gustó mucho el té, siempre quise ver cómo se prepara el ‘samovar’”, contó.

 

Los chicos estaban vestidos con trajes típicos rusos: ellas con los vestidos muy largos y sombreros “kokoshnik”, y ellos con pantalón y una camisa “kaftán”. Muchos pedían probarse los “kokoshnik” y se fotografiaban como recuerdo.

 

“Me encantó que se armara el stand en homenaje a Gagarin”, dijo María, estudiante de 4to año de Humanidades. “Nunca imaginé que el primer cosmonauta era ruso”, confesó Ariel, un colombiano de 1er año. Silvia, otra organizadora de la fiesta, también destacó a los rusos: “Fue muy lindo el homenaje a Gagarin. Los estudiantes rusos cada año hacen algo nuevo. Una vez decoraron el stand con cintas de San Jorge y nos contaron su historia, para que conmemoremos a todos los caídos en la segunda guerra mundial. Siempre sepremia  su despliegue, muy importante en todos los sentidos.”

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